jueves, 7 de agosto de 2008

Noches de verano





“Estréchame en tus brazos, noche de pecho desnudo,

Estréchame en tus brazos, noche magnética y fecunda,

Noche de los vientos del sur, noche de grandes estrellas solitarias,

Noche callada y somnolienta, loca y desnuda noche de verano.”
“CANTO A MÍ MISMO”
WALT WHITMAN


Para Cuquita y Capri (ellos saben el porqué...)


martes, 22 de julio de 2008

Bosnia-Herzegovina

Radovan Karadzic ha sido arrestado en Belgrado.
El que fuera calificado como uno de los autores de la terrible “limpieza étnica” durante la guerra de los Balcanes, tendrá que rendir cuentas, por fin, ante el Tribunal Penal Internacional.

Justo hace un año tuve la oportunidad de viajar a la antigua Yugoslavia.
Es maravilloso recorrer la costa Dálmata con sus cientos de islas, sus ciudades costeras llenas de música, el color del Adriático, la luz del verano en los pinos, los robles, los olivos... Es una delicia en ese ambiente leer de historias del antiguo Ducado de Venecia, de la República de Ragusa, y trasladarse al siglo XV, XVI...
Cuesta imaginar la historia terrible más reciente.
Paseando por Dubrovnik, comiendo pescado fresco en uno de los muchos restaurantes del puerto, viendo la animación de las calles desde una agradable terraza..., parece increíble que hace muy poco, en 1991, esa ciudad relajada y feliz fuese una ciudad asediada, bombardeada, incendiada.
Al llegar a Montenegro se sigue respirando ese saber vivir tan típico del Mediterráneo, y la costa se mezcla con ciudades llenas de palacios renacentistas, iglesias ortodoxas, calles empedradas llenas de flores y, muy cerca del mar, altas montañas. Es difícil ver en esas montañas a los que huían de la Guerra, tal y como mostraba la televisión hace tan sólo unos años.
Sí, cuesta en lugares idílicos imaginar el miedo, las bombas, los campos de concentración. Cuesta...hasta que se llega a Bosnia.

En Bosnia no hay turismo, no hay costas, no hay islas. En Bosnia no hay un sentimiento de nación como en Croacia. No hay una unión entre sus ciudadanos como en Eslovenia. Tampoco hay en Bosnia tantas ayudas internacionales para reconstruir lo atacado en la Guerra como, por ejemplo, hubo en Dubrovnik.
No, en Bosnia se ve todavía lo que pasó. Se ven los agujeros de los disparos en los edificios y es patente la tensión y la desconfianza entre sus gentes. Porque no se trata de tener como enemigo por siempre al del país de al lado, como ocurre en el resto de la antigua Yugoslavia. Se trata de que el enemigo vive en la calle de enfrente, en el piso de arriba. El que fue enemigo durante la Guerra sigue siéndolo y estando ahí, en lo cotidiano de cada día.

Lo que pasó fue terrible para todos, bosnios, croatas, serbios, montenegrinos..., Además es de justicia tener en cuenta que los que hiceron de verdugos, años atrás, en otros terribles conflictos, fueron las víctimas.
Aún así, en el horror de los Balcanes, fue Bosnia el territorio que más padeció la Guerra, fue allí donde la Guerra tuvo más carácter de Guerra Civil que en ningún otro sitio, y fueron los bosnios musulmanes los que más sufrieron los asedios, los campos, las persecuciones y las matanzas.
Y ahora, la mala situación económica, las diferencias no resueltas entre razas, orígenes y religiones, el cerrar en falso una herida de siglos, el abandono de la comunidad internacional..., no hacen más que mantener lo de siempre, el odio.

Ójala el arresto de Radovan Karadzic sea el principio de la verdadera paz. Ójala...

Bosnia-Herzegovina
Fotos tomadas en el verano de 2007

sábado, 19 de julio de 2008

¿Qué tendrá Glasgow?

GUN
"Seems like I´m losing you"
Releo el último correo de S. Me cuenta del “Rock In Rio”, de la animada música de Café Tacuba, de Lenny Kravitz y un concierto con la gente entregada, me explica cómo le decepcionó y aburrió Bob Dylan, y me escribe entusiasmado de Franz Ferdinand y de lo mucho y bien que sonaron, de lo elegantes que son, y de la potencia que derrochan en directo.

Pienso en Bob Dylan. Cuando yo lo ví hace unos años no sólo me aburrió y decepcionó, también me cabreó, y mucho. Tuvo entonces la idea de tocar los temas más íntimos y míticos a golpe de guitarrazo, mientras que los nuevos más cañeros los hizo desenchufado. No me gustó nada. Su entusiasmo en el escenario, además, fue nulo. Ni dijo buenas noches, ni gracias, ni hizo un bis... Mal en las formas y en el fondo. Penoso.

Y luego me pongo a oír a los Franz Ferdinand. Siempre me gusta escucharlos. Están muy bien, con más pop que rock, para mi gusto, pero muy bien. Siempre es bueno escuchar esa música tan típicamente british, tan típicamente Glasgow. Y pienso en otras bandas de Escocia. Tantas y tantas...
Entre ellas recuerdo muy especialmente a los GUN. Busco “Swagger”, el disco que nos firmaron a mi hermanita y a mí en un momento friki de esos que tenemos a veces, busco el siguiente, con su título lleno de números, y está en la estantería, pero sin el CD, vacío...estará en el coche, me digo...tarareo canciones, en un intento fallido de imitar al cantante, que tan bien canta y tanto me gusta...recuerdo un concierto suyo sonando la banda, como dice el tópico, como un cañón, con una potencia que hacía que temblara todo...uno de los mejores conciertos que yo he visto...busco en goear, en youtube y suena un tema, otro, otro...

¿Qué tendrá Glasgow?

GUN
"The only one"

miércoles, 9 de julio de 2008

Tú y yo

Llegamos a París cuando atardecía, después de unos días agotadores por las carreteras de Francia.
Tú era la primera vez que visitabas la ciudad. Yo estaba deseando llevarte por ella.

Esa misma noche, cálida como todas las de aquél mes de Agosto, anduvimos por el Boulevar de Grenelle, por la rue Desaix, por los Campos de Marte...Íbamos tú y yo de la mano, pegados el uno al otro por las calles de París. Cuando nos besamos, la ciudad empezó a ser un poco nuestra.

Aquellos días yo te conté de Eiffel y del hierro y el acero, y te llevé hasta La Villette y tú me mirabas sonriendo y hacías como que te interesaba el Parque Tecnológico.
Tú me hablaste de conquistas de Napoleón, de los impresionistas d´Orsay, de revoluciones, de París tomada por los alemanes, y yo, aunque no vestía de azul, me sentí como Ingrid Bergman.

Una tarde, sin prisas, recorrimos tú y yo los jardines del Museo Rodin. Esculturas preciosas, como “El Beso”, parecían ser nosotros.
Después cenamos en un acogedor restaurante de Saint Germain, uno de esos lugares tan típicos de París en los que la falta de espacio obliga a estar cerca. Así estuvimos, muy cerca, sí, y nos hablamos en voz baja, y tú me dijiste y yo te dije.
Y cuando acabamos la comida y nos bebimos el vino, la línea 10 del metro nos llevó a la rue de Lourmel donde estaba nuestro hotel. Y subimos a la pequeña habitación y llegamos con esa apetencia del uno por el otro, con esas ganas de todo el día, de cada noche, con ese querer estar muy juntos, tú y yo, muy juntos.

Y otra tarde, callejeando cerca de la Sorbona por la rue Valette, nos encontramos con una calle de esas preciosas y estrechas, con aceras más estrechas todavía. Tenía aquella calle el aire y el encanto del París de los años cincuenta.
Y encontramos allí una tienda de música. Buscamos y rebuscamos, tarareamos títulos que leíamos escritos en una carátula, en un catálogo, apartamos lo que nos gustaba, yo hablaba con el dueño y te traducía...
Disfrutamos, una vez más, de esos pequeños momentos, de esas pequeñas cosas que nos encanta hacer, y, mirándonos y pensando en tantas y tantas canciones comunes, nos sentimos, tú y yo, fuertes, arrogantemente unidos los dos. Tú y yo, dos compañeros, dos amantes.

Entre otros, compramos un disco de Jacques Brel.

sábado, 7 de junio de 2008

Quizás...

“...quizás podamos recordar, aunque sea por un momento, que aquellos que viven con nosotros son nuestros hermanos, que comparten con nosotros el mismo corto momento de vida, que sólo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad...”

Así pensaba.
Y dispararon contra él. Murió tal día como hoy, un 6 de Junio, del año 1968.


Tumba de Robert Kennedy.
Foto tomada en el Cementerio Nacional de Arlington, Washington DC.

(Julio de 2004)

miércoles, 21 de mayo de 2008

El piloto

Y un 21 de Mayo, Lindbergh llegó a París...



"EL PILOTO"
del disco "Agotados de esperar el fin" de Ilegales

Nueva York-París 1927.
6.000 kilómetros vuelo de prueba.
Despegó de Nueva York
desapareció en la niebla.
Un avión vuela sobre Manhattan.
En el aire hay una brisa fastidiosa,
dentro del avión no hay paracaídas.

Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.

27 horas de vuelo sobre el mar,
fácil perderse en el Atlántico.
Ahora vuela, vuela a vida o muerte
un avión con un sólo motor.
Irlanda, Inglaterra, el Canal de la Mancha,
no hay que pensar en pilotos muertos.

Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.

Desde lejos luces en París.
En el aeropuerto buen recibimiento.
Lo has conseguido brindemos con champán.
Toda esa pasta, toda esa fama.
Abajo en el Atlántico los pilotos muertos,
no hay que pensar en pilotos muertos.

Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.
Suerte Mr. Lindbergh no hay paracaídas.



La foto está tomada en el "Museo de la Ciencia y de la Tecnología Leonardo da Vinci" de Milán. En el cartel del fondo se leía:
”Il motore è il cuore dell´aeroplano
ma il pilota è la sua anima”

sábado, 17 de mayo de 2008

Postales de M.E. (y otras cosas)

Se me ocurrió escribir el post anterior después de recibir la última postal que M.E. me envió. Y al final, conforme iba escribiendo, pensé que no, que esta última postal se merecía un post aparte.

Abrí el buzón y lo que se veía de la postal era el reverso.
Miré lo primero, como siempre hago, el sello. “CHRISTUS... ALLEIUIA... SEPULCRO”. Vale, pensé, es original, como no podía ser de otra manera. En lugar de envíar la postal desde Roma, la envía desde Ciudad del Vaticano.



Y después leí el texto...


...”una foto del”...¿¿ ¿??...no entendí, no relacioné, no podía poner “del boss”, no tenía sentido...estuve muy lenta para pensar y demasiado rápida para darle la vuelta a la postal y ver la foto....



¡¡¡aaaahhhhhhh!!! ¡¡¡¡¡ noooooo !!!!!
¡ ¡ ¡ ¡ pero qué horror ! ! ! ! ¡ ¡ ¡ pero qué miedo...qué mal rollo ! ! !
El susto fue mayúsculo.

Menos mal que M.E. volvió de su viaje y, como siempre hace, trajo un regalito. Un paquete de pasta genuina italiana comprada en “L´Antico Forno”...



Estará riquísima.
Y compensará el efecto de la foto. Con esas formas...

sábado, 10 de mayo de 2008

Postales de M.E.


Mi amiga M.E. es la más viajera de todos.
Estambul, Hanoi, Burgos, Buenos Aires, Oviedo o Milán. También Petra, Teotihuacan, Boston, León, Jaipur, Bruselas, Marrakech,...





M.E. viaja mucho, recorre el mundo, y siempre, siempre, envía postales.


En el fondo de una caja, bien guardadas, tengo una postal de un Nueva York, todavía con las Torres, o aquélla otra con una de nuestras obras de ingeniería preferidas, la Presa de Asuán. Están recogidas en esa caja la luz cálida de Lisboa o la imagen del Teide enviada desde Canarias, también una frase: “con una rodillera para que mi pierna aguante el recorrido por la Muralla”, que M.E. me escribía desde China, o sus sensaciones tristes después de visitar la ciudad de Lima.

Postales y más postales.





Otras, más recientes, como las que aparecen en este post, han llegado a veces algo estropeadas, después de recorrer miles de kilómetros. Y han acabado perforadas, pinchadas en un corcho, apoyadas en una estantería, metidas entre libros... Lugares cotidianos, aparentes, que me traen a la vista esos otros lugares, a veces tan remotos desde los que M.E. siempre encuentra un momento para escribir.




Desde Siria hasta mi buzón llegó el alfabeto más antiguo de la historia, o enormes raíces de enormes árboles que envolvían templos en Camboya. Apareció Van Gogh fumando, como no podía ser de otra manera, desde Amsterdam, o postales donde M.E. me contaba de mosaicos, columnas persas, restos romanos, ruinas mayas...

Llegué un día a casa y leí las palabras de M.E. que decían “lo que se ve en la postal es lo que acabamos de hacer”. En la postal se veía una avioneta y la silueta inconfundible del Everest, y sentí a M.E., que estaba tan lejos, muy cerca.




He recibido fotografías del impresionante desierto de Túnez, sellos preciosos que llegaban de México, bonitos caracteres del Devanagari impresos en postales indias...



Guardo todas las postales y me encanta, cuando M.E. se va de viaje, llegar a casa y abrir el buzón.















Porque es genial que entre avisos del banco, circulares de la comunidad de vecinos, y propagandas varias, aparezca una postal con una foto bonita que me acerca un trocito del mundo, y darle la vuelta y encontrar las palabras de M.E. y leer lo que cuenta con esa letra tan familiar y tan cercana para mí.
La letra amiga de mi amiga más viajera.


jueves, 1 de mayo de 2008

Día del Trabajo



La frase ha perdido fuerza. Ni yo misma me la creo después de ver las terribles dictaduras de los países comunistas.
Pero lo cierto es que para una trabajadora y gran mitómana como yo, fue muy emocionante tocar esas palabras grabadas en la piedra.

Proletarios del mundo, uníos ,
dijo Marx

Fotos tomadas en Moscú, en Agosto de 2006

 
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