sábado, 1 de noviembre de 2008

Descansen en paz

Fotos tomadas durante los últimos años


Según la tradición católica se celebra mañana el “Día de los Fieles Difuntos” y hoy el “Día de Todos los Santos”.

Vienen a mi memoria el Cementerio Judío de Praga que visité hace tan sólo unas semanas, también algunas tumbas barrocas preciosas, oscuras, del Cementerio de Soria, o la parte antigua del de Zaragoza con unos imponentes y sobrecogedores mausoleos de piedra dura.
Pienso en Estambul y en el bellísimo y luminoso Cementerio de la Mezquita de Suleymaniye, tan distinto de uno de apenas treinta tumbas, envuelto en una fina lluvia y en historias de meigas que hace años ví en un pequeño pueblo de Orense.
Y más distinto todavía otro del que hablaba Manuel, uno frío, soso, en la aséptica Nueva Zelanda, muy alejado de los coloridos y sentidos cementerios que él había visitado en Guatemala o en Bolivia.
También escuché a mi hermano contar del desconocido Cementerio Militar Alemán, cerca del Monasterio de Yuste. Y recuerdo a los militares del otro bando, a los miles de estadounidenses enterrados en el verde e impactante Cementerio de Arlington.
Tengo en mi cabeza la imagen de la entrada a la monumental, pero también típica y genuinamente habanera Necrópolis de Colón. En contraste, otras imágenes, las de unas sencillas tumbas con unas pequeñas losas recubiertas de arena, en un lugar de Túnez, en medio de la nada, cercano al desierto.

Y, como algo más personal, más íntimo, recuerdo, cómo no, el cementerio del pueblo en el que nací y una tumba especialmente inquietante que hay en él.
Es de alguién que murió hace muchos años, allá por el mil ochocientos y poco. La lápida está hecha de unos simples azulejos blancos en los que se leen unos versos. Están escritos con letras esmaltadas en azul, y con una caligrafía clásica, elegante. Y parece, con ese estilo de tiempos pasados, que fuese el mismo muerto el que, a cada uno que por casualidad allí llega y se detiene, le hablara desde su tumba diciéndole:

Como tú te ves, yo me ví,

como yo me veo, te verás,

volando a la muerte vas,

ruega pecador por tí.

14 comentarios:

M.Eugenia dijo...

Impresionante Cristina, hay cementerios con un encanto especial, añadiría el de Pére Lachaise en Paris y el de La Recoleta en Buenos Aires.
A mí me gusta leer lo que pone en las lápidas y fue en un pueblo de Orense, como no podía ser de otra manera, ya que Galicia tiene ese toque especial para esto, en el que en una tumba ponía: Fulanito de tal y su santa esposa Menganita de cual.
Y en la entrada de otro cementerio hay un cartel que dice "Eterno bien os espera o eterna infeliciad, sed pues justos o temblad"...... tan inquietante como la tumba de tu pueblo.

Gracias por tus post, son geniales y las fotos impresionantes.

Besos

senses and nonsenses dijo...

me iba a meter contigo ...un poquito por esa afición tuya a visitar cementerios como quien visita museos, jajaja
pero el cementerio del pueblo es otra cosa, tantos recuerdos: grabando psicofonías mientras pillábamos un pedo jugando quinitos, algunos besos, hasta nos acusaron de profanar una lápida, qué va, unos inocentes besos adolescentes.
me ha quedado un comentario poco respetuoso como para hoy, pero hablaba sólo de los cementerios.
las fotos de los cementerios, muy buenas. impresionan todas juntas.

un beso.

CRISTINA dijo...

Eugenia, ya me gustaría a mí haber visto el cementerio del que hablas en Buenos Aires. Lo cierto es que escribiendo el post me he acordado de muchos otros y de tumbas y de los distintos cultos a los muertos de los que tú muchas veces me has hablado. No he querido poner nada de éso porque me gustaría que fueses tú, en tu blog, la que escribieras sobre ello. Sería un post interesantísimo. Ahí dejo la petición...

Senses, los cementerios me dan mucho respeto. No diría miedo, pero, no sé...cierta inquietud. Curiosamente, a veces, también paz. Es raro, dado que yo no creo en nada trascendente ni que nos trasciendia, quiero decir. Vamos que no creo en el más allá. Por no creer ni en el más acá, pero bueno...
Eso sí, creo que a cualquier lugar que uno vaya debería visitar bares, mercados y cementerios. Dicen mucho del lugar y de sus gentes estos sitios. Veo que tú unías lo uno con lo otro haciendo botellón entre lápida y lápida...jajajjja...

Gracias por leerme.

Strawberry Roan dijo...

De los cementerios que he visitado, los que más me han impresionado son los que dice m.eugenia, el Pére Lachaise en París y el de La Recoleta en Buenos Aires. Pasé momentos realmente intensos ante las tumbas de Bioy Casares o de Jim Morrison, por ejemplo.
La inscripción en la tumba de la que hablas del pueblo donde naciste es de lo más perturbadora.

M.Eugenia dijo...

Pues lo podrías haber contado sin ningún problema, cuando quieras te paso alguna foto y amplias el post.
Besos

Caronte dijo...

Me encanta esa "costumbre" de hacer fotos de cementerios, y tienes fotos geniales, sobre todo del cementerio judío de Praga, que es impresionante...este año me tocó trabajar en halloween, que a pesar de que se nos vende porque es "yanqui"(el martes obama, no? :)) es una fiesta que siempre me ha gustado, quizás por la parte "tétrica" y "rara" o quizás por su origen.

1 beso.

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Hola..
recuerdo un sitio particular en el panteón de mi pueblo natal. Ibamos a dejarle flores al recuerdo de mi tio y encontrarme con esa tumba tenia algo de fascinante e intrigante para mi. Una capillita llena de juguetes, aviones, transformers, carritos... todo ahi dentro. El difunto era un niño y esa inquietud me acompañaba todo el día, hasta la hora de dormir.
No sabes cuanto.
y valla, me acabo de enterar que eres ingeniero, antes de estudiar comunicaciones estuve en la escuela de ingeniería. Algo así como tres años, cuando entré estaba convencido que los ciercuitos electrónicos era lo mio, algún dia trabajaría en la construcción de un satélite, en algun radar, en una alarma... dos años después el convencimiento no era tan determinante y poco después ir a la escuela era un martirio el cual decidí terminar un diciembre... bonita fecha, bello regalo para mis viejos decirles que siempre no.
Pasé un año en la vangacia tomando un curso de francés en la misma universidad, pero en otro campus. después me matriculé en comunicación... y aqui ando.

Un saludo camarada. Yo me fui de tour al panteón y tomé algunas fotos.

senses and nonsenses dijo...

...y porque no había mercados, que como tú tb me gusta mucho visitarlos. ...pero teníamos cerezos!, si conseguíamos comérnoslas antes que los pájaros.
los bares por descontao'. a mí no me importaría que me enterraran en uno. pero con rock n'roll, y que se pueda fumar...

un beso.

pon dijo...

Me encantan los cementerios. En el que estaba mi padre, de esos de nichos, hay tumbas de antes de la guerra, y es impresionante que casi todas son de niños pequeños. También hay una especie de sección de monjas.
En el caserío de mi tío hay un cementerio pequeño donde están mis abuelos; hace muchos años se pusieron a arreglar la plaza y la excavadora sacó huesos humanos: allá fuimos todos los del pueblo a sacar aquellos huesos. Dedujimos por su colocación y porque no tenían cajas sino que estaban dentro de lechos de piedras muy bien colocados, con la cabeza hacia el ábside de la iglesia y por tanto en dirección este, que el lugar antes que pueblo y caserío debió ser ermita de peregrinos del Camino de Santiago.
Fue muy emocionante ver aquello y participar.

A mi padre no sabíamos qué ponerle en la lápida, porque era un tio cachondo y descreído e irónico y aquello del RIP y fórmulas al uso no nos cuadraba con él. Como solía decir, cuando le vacilábamos "me la vais a sumergir en un vaso de agua tibia por tiempos imperiosos", le pusimos en la lápida muy ceremoniosamente "por tiempos imperiosos". Por si lo de la vida eterna es cierto y se puede echar unas risas.

CRISTINA dijo...

Pon, gracias por tu comentario, gracias por compartir algo tan íntimo y personal y gracias por el sentido del humor.

Gracias a todos los demás. Besos.
Y que descansen en paz.

Anónimo dijo...

Caramba cosmonauta, qué pedazo de post.

No me gustan los cementerios, ni sus inscripciones, bueno, miento, siempre me paro a leer lo que son, o lo que fueron.

Siempre pienso en la muerte como lo que somos, lo que seremos y sobre todo, que seremos vivos mientras nos recuerden y lo demás es historia, y, si no hemos entrado en la historia, seremos polvo de nuestras vidas.

Genial post, sobre todo el final. Genial, genial, genial.

POSITRON

CRISTINA dijo...

¡¡Joder, Positrón!!

¡¡Me ha encantado eso de que "seremos polvo de nuestras vidas"!!

Besos.

Anónimo dijo...

Lorca decía que en España hay muertos que estás más vivos que algunos vivos. Yo dejo aquí unos versos de Pablo García Baena, que tienen bastante que ver con la muerte y el olvido, que si sin tumbas seriamos verdaderamente polvo:

"Si hoy te recuerdo, último de tus nietos,/ será, acaso, el final tributo que recibas/ estas flores ya secas, estas flotantes cintas/ que el viento arrebatara de alguna tumba anónima"

 
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