jueves, 9 de julio de 2009

El día en que...

Cuando cumplí dieciséis años mi hermano me regaló dos libros. Uno de ellos era “Crónica de una muerte anunciada”.
Leí:

“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana...”

El contar en la primera frase lo que iba a ocurrir, la precisión de las 5.30, ese nombre tan sonoro, Santiago Nasar, y la tragedia ya sabida... todo ello me atrapó, en ese momento y para siempre, nada más abrir el libro.
Aquél todavía caluroso 6 de Septiembre comencé a leer a García Márquez. Y empecé, aún sin darme cuenta, una costumbre que he seguido desde entonces, leer a García Márquez en verano.

Y es que el sol intentando entrar por una persiana a medio bajar, el bochorno de la hora de la siesta, las altas temperaturas de los días de Agosto o las estrellas y el sonido de los grillos de las noches de Julio, hacen más poderosas, si cabe, las palabras de Gabriel García Márquez, y es fácil imaginarse en Cartagena de Indias, en el río de La Magdalena, en Aracataca o en cualquier lugar del Caribe, en el mismísimo Macondo...
Y leer a García Márquez se convierte en algo especial, algo tan mágico como su propia novela.
Sus palabras hacen posible sentir de verdad el amor entre Florentino Ariza y Fermina Daza, después de toda una vida, o la desolación del coronel esperando esa carta que nunca llega. Y el dolor del amor y de los exorcismos de Sierva María en “Del amor y otros demonios”. Y el terrible sufrimiento de la cándida Eréndira. Los ambientes de Gabriel García Márquez envuelven de tal modo que uno se siente en el desolador velatorio de “La hojarasca” o dentro de la inmensa y en otro tiempo espléndida casa presidencial de “El otoño del patriarca” y por supuesto entre Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía y todos y cada uno de sus descendientes hasta el último, Aureliano, descifrando su historia...


“-Cuál es el apuro de salir a la calle -preguntó.
-El correo.
“Se me había olvidado que hoy es viernes”, comentó ella de regreso al cuarto. El coronel estaba vestido pero sin los pantalones. Ella observó sus zapatos.
-Ya esos zapatos están de botar-dijo-. Sigue poniéndote los botines de charol.
El coronel se sintió desolado.
-Parecen zapatos de huérfano –protestó-. Cada vez que me los pongo me siento fugado de un asilo.
-Nosotros somos huérfanos de nuestro hijo –dijo la mujer.”

“El Coronel no tiene quién le escriba”



“Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites.”

“El amor en los tiempos del cólera”



“...para eternizar la memoria de Esteban, y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que en los amaneceres de los años venturos los pasajeros de los grandes barcos despertaran sofocados por un olor de jardines en alta mar, y el capitán tuviera que bajar de su alcázar con su uniforme de gala, con su astrolabio, su estrella polar y su ristra de medallas de guerra, y señalando el promontorio de rosas en el horizonte del Caribe dijera en catorce idiomas, miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles, sí, allá, es el pueblo de Esteban."

“El ahogado más hermoso del mundo”



"...y jugar a la guerra en las calles abrasantes. Pues el calor era tan inverosímil, sobre todo durante la siesta, que los adultos se quejaban de él como si fuera una sorpresa de cada día."

"Vivir para contarla"



“Cuando terminó, Cayetano tomó la mano de Sierva María y la puso sobre su corazón. Ella sintió dentro el fragor de su tormenta.
“Siempre estoy así”, dijo él.
Y sin darle tiempo al pánico se liberó de la materia turbia que le impedía vivir. Le confesó que no tenía un instante sin pensar en ella, que cuanto comía y bebía tenía el sabor de ella, que la vida era ella a toda hora y en todas partes, como sólo Dios tenía el derecho y el poder de serlo, y que el gozo supremo de su corazón sería morirse con ella. Siguió hablándole sin mirarla, con la misma fluidez y el calor con que recitaba, hasta que tuvo la impresión de que Sierva María se había dormido. Pero estaba despierta, fijos en él sus ojos de cierva azorada."

“Del amor y otros demonios”


Se podrían elegir muchas palabras de García Márquez. Unas frases de cada página de cada relato de cada obra suya, pequeñas muestras como las anteriores. O como el relato magnífico y rotundo del final de las siete generaciones de la familia Buendía y del pueblo de Macondo.


“...y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.”

“Cien años de soledad”

jueves, 18 de junio de 2009

Parecidos

El sol está pegando con fuerza.
En cuestión de unos días ha conseguido sacarme unas mil pecas.
Me veo un poco rollo Rita Pavone.


Son éso, las pecas, porque por lo demás no nos parecemos nada.






Bueno, sí que nos parecemos en algo, ahora que lo pienso...nos parecemos en eso del cuore que está soffrendo y en el tormenti y la lacrima y éso...


viernes, 12 de junio de 2009

El Faravahar

Ya conté que mi amiga viajera Eugenia siempre envía postales. La última suya que llegó a mi buzón, hace poco menos de un mes, fue ésta:



Se trata de un símbolo religioso, el Faravahar.

En estos tiempos que vivimos en los que parece muchas veces que se impone lo mediocre, una parte de este símbolo, la mano hacia arriba de la figura que aparece en el centro, nos indica la lucha que debemos llevar a cabo para mejorar cada día.
La otra mano, frente a pequeñas traiciones y grandes mentiras, sujeta un anillo que simboliza la lealtad y la fidelidad.

Cuando a cada momento nos encontremos con alguién a quién le importe bien poco lo correcto o lo que no lo sea, podríamos intentar agarrarnos a las dos cuerdas que salen del círculo que rodea el cuerpo y que nos muestran los espíritus del bien y del mal.
Y al cargar con las malas acciones que otros descargan, sujetarnos a las alas. Esas alas que representan en su primera hilera de plumas los buenos pensamientos, en la segunda, las buenas palabras y en la tercera hilera, las buenas obras.

Deberíamos de continuo tener presente la figura humana del símbolo. Representa el alma, tan extravíada en muchos, y la sabiduría, también perdida y poco buscada casi siempre.

Y cuando no podamos evitar aquéllo tan cierto de “polvo eres y en polvo te convertirás”, tomar con fuerza el círculo central, porque en él está simbolizado el espíritu y su caracter inmortal.


El Faravahar es el símbolo de una antiquísima religión considerada como la primera religión monoteísta del mundo, el Zoroastrismo.
Y no es que yo que no creo en nada vaya ahora a hacerme seguidora de Zaratrusta. No, no es eso. Es simplemente que me gusta leer datos, curiosidades, hechos, historias que son, sin serlo, pura poesía.

martes, 19 de mayo de 2009

Sólo mientras tanto

Vuelves, día de siempre,
rompiendo el aire justamente donde
el aire había crecido como muros.

Pero nos iluminas brutalmente
y en la sencilla náusea de tu claridad
sabemos cuándo se nos caerán los ojos,
el corazón, la piel de los recuerdos.

Claro, mientras tanto
hay oraciones, hay pétalos, hay ríos,
hay la ternura como un viento húmedo.
Sólo mientras tanto.

"Sólo mientras tanto"
MARIO BENEDETTI

martes, 12 de mayo de 2009

Antonio Vega

Demasiadas drogas, demasiado tiempo.

Demasiada pena al morir su compañera.

Demasiado cáncer.

Y demasiada tristeza.


Mi canción favorita de Antonio Vega
“Una décima de segundo”
NACHA POP

jueves, 7 de mayo de 2009

Extrañas mezclas

Extrañas y maravillosas mezclas.

Como la del canalla macarra y divertidísimo Bender...



...y el genial Louis Armstrong.



Para los que les gustan los dibujos y les gusta bailar

viernes, 1 de mayo de 2009

Primero de Mayo

Hoy, Día del Trabajo, hay más de cuatro millones de parados en España.
La tasa de paro, más del 17%, es la más alta de Europa, más del doble que la media.
Tres de cada cuatro españoles consideran el paro como el mayor problema del país en la actualidad.

Se leen y se escuchan cosas como éstas.
Y, acompañándolas, otras que van en contra de muchos sectores de la población, entre otros el de los inmigrantes y el de las mujeres.


En cuanto al trabajo de las mujeres afortunadamente hay pocos que lo cuestionen, pero esos pocos son, pienso, muy preocupantes por dos motivos. El primero es porque hablan en términos de “trabajo-hijos”. El segundo es por el origen de las críticas.

Que un empresario piense que una mujer debe quedarse en su casa cuidando a sus hijos por no darle una mañana libre para ir al pediatra, o que alguién del Opus crea que la obligación de toda mujer, por encima de trabajar, sea tener hijos, o que algún retrógrado diga que una mujer que trabaja está quitándole el puesto a un hombre, me parece normal. Aberrante, pero nomal.
Lo que no me parece normal es que esto se defienda desde las propias mujeres o desde otros grupos de personas, de partida, con otros pensamientos.

Hace poco, en un blog en el que su autora en otros temas se mostraba de mentalidad abierta y moderna, leí cosas como que ella había dejado durante varios años de trabajar para críar a sus hijas y que el acto más natural era tener hijos y criarlos. Decía incluso, creo recordar, que eso era un deber que las mujeres teníamos con la especie. Escribía por ejemplo que ya le gustaría ver a ella a todas esas “progresistas” haciendo de educadora, psicóloga, contadora de cuentos...como si una mujer que trabaja, además de trabajar, no hiciera con sus hijos de educadora, psicóloga, contadora de cuentos.
Todo ésto era expresado con especial inquina. Llegué a leerle en otro blog, hablando precisamente del “Día de la Mujer Trabajadora”, que la que quisiera ser hombre, mejor que se operara.

Ante estos pensamientos solo cabe recordar el derecho y el deber que todos tenemos ante el trabajo. Hombres y mujeres.
Y que la vida personal y familiar debe ser obligación y disfrute para todos, hombres y mujeres. Tan injusto me parece que una mujer deba dejar de trabajar para críar a sus hijos, como que un hombre no pueda pasar una tarde en el parque con los suyos porque tiene que trabajar diez horas al día.
Habremos avanzado algo cuando no se piense que una mujer va a ser peor madre por trabajar ni se piense que va a trabajar menos por ser madre.
Si se tienen estas ideas la justificación para en tiempos de crisis despedir a mujeres, considerar que su trabajo será más merecido y defendido por un hombre, está servida.

El trabajo debe ser optimizado y flexible y remunerado justamente. De este modo será más fácil compaginar la vida personal y la laboral. Y esto debe hacerse intentando convencer a quién no ve así las cosas y, por supuesto, a golpe de ley.
No por trabajar más horas se trabaja más ni mejor. No por tener un horario estricto se produce más. No por tener a los trabajadores en peores condiciones éstos rinden más. Al revés. No es así y no debe ser así. Ni para hombres ni para mujeres.


En el caso de los inmigrantes, y hablando de crisis y de trabajo y de ideas que desandan el camino andado, todo es mucho más grave.

Para empezar se mete a todos en el mismo saco, cuando en principio, y atendiendo a los tópicos, nada tiene que ver un moldavo con un ecuatoriano, por ejemplo.
Desde el punto de vista laboral la situación vivida por las personas que vienen de un país o de otro son muy diferentes. Eso hace que normalmente, además de distintos caracteres (volvemos al tópico), tengan distintas habilidades, distinto nivel de estudios, diferentes hábitos de trabajo.
El problema en tiempos de crisis es que todo lo que no sea propio de uno se ve como peligroso. De ese modo esos diferentes modos de trabajo se rechazan.
A los que trabajan mucho se les dice que acostumbran mal al jefe, a los que trabajan poco que son unos vagos, al que es un buen técnico se le mira mal porque puede saber más que uno mismo y quitarle el puesto, al que no está preparado se le dice que no sabe hacer nada.

El siguiente paso que agrava más todavía la situación es que esas críticas laborales se hacen extensivas a cualquier otra cosa. De este modo al que ahorra y manda dinero a su país se le critica por no gastar el dinero aquí, pero del que se compra un coche o un móvil último modelo se dice que no hace más que despilfarrar. A los chinos, que nunca salen de su tienda o de su restaurante se les acusa de ser muy cerrados y de que no quieren relacionarse con nadie, y a los sudamericanos de que están todo el día por la calle y de que no entran en casa...

Otro problema gravísimo, y que afecta mucho al trabajo, es confundir inmigración con delincuencia.
El que las mafias rusas sean una realidad no quiere decir que todos los rusos que hay en España sean unos asesinos. Es más, la inmensa mayoría serán personas tan honradas como cualquiera. El que existan narcotraficantes en Colombia no da derecho a pensar que todos los colombianos se dedican a pasar coca.
Y así con muchos ejemplos. Es algo obvio que no lo parece para muchos.

Estos y otros pensamientos me parecen extremadamente peligrosos. Lo peor es que hay mucha gente que se cree con tanta razón que expone ideas así sin ningún tipo de vergüenza. Y contribuyendo, con todo el egoísmo y toda la cerrazón mental, a que se cree un clima de rechazo al inmigrante.
Ésto, en tiempos de crisis, hablando del trabajo cuando éste escasea, lleva a algo muy simple. Lleva a pensar como algo normal que un inmigrante tiene menos derecho al trabajo que un español.

Ésto es lo más grave. Y ésto lo piensa mucha gente. Y no es bueno. Porque se supone que un trabajo, ofertado en igualdad de condiciones, debe ser, simple y llanamente para aquél que mejor pueda realizarlo. Así de elemental.



Y junto a esta idea básica vuelvo a lo que ya he escrito antes, a que el trabajo debe entenderse como un deber y un derecho de todos.
Y es normal pensar que no es tan sencillo, que hay muchas circunstancias en el que trabaja y en el que contrata, que hay miles de cuestiones sociales, políticas, económicas en juego, que no es tan fácil y que la situación actual hace que todo sea más difícil.
Lo sé. Pero precisamente por eso hay que insistir. Porque los tiempos de crisis sacan de los peores, lo peor.
Y frente a eso hay que recordar que en muchos aspectos, pero en concreto en el laboral, hay una idea de lo más simple, pero no por eso menos válida. La idea de que cualquiera, según su inteligencia, su capacidad, sus aptitudes, tiene el deber y debe tener la oportunidad de trabajar.
Frente al egoísmo y el camino fácil de ir “en contra de”, debemos no olvidar el deber y el derecho que todos, absolutamente todos tenemos a buscarnos y ganarnos, honradamente, la vida.

viernes, 24 de abril de 2009

Un rasgueo

A veces pasa.
Extrañamente, en alguna cadena de radio, entre una canción mala y otra peor, oyes algo diferente.
De pronto suena un rasgueo potente que no habías escuchado nunca antes. Son sólo unas notas, pero tienen la determinación suficiente para llamar tu atención. La guitarra eléctrica se impone.
Cuando se une la batería algo te dice que vas a escuchar un buen tema.

Y cuando termina sabes que acabas de conocer un grupo a seguir, que acabas de oírlos por primera vez pero que buscarás otras canciones y otros rasgueos suyos y que, de seguro, no te sentirás defraudado.

Y esa idea, si de verdad te gusta la música, te llena de emoción.

La primera canción que yo escuché de Interpol fue "C´mere".

miércoles, 15 de abril de 2009

Cuando salí de Cuba

Ojalá las medidas tomadas por Obama sean el principio de algo.

Algo que consiga cambiar las mentiras y las verdades de los carteles.



Y ojalá no hubiese comandantes.
Sólo uno, sonando en una música...



Las fotos están tomadas en Cuba en el verano de 2008.
La canción "Hasta siempre comandante" está incluida en el disco "Mi son sabroso" del grupo "Camino Real" de La Habana.

 
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