Mi memoria
Mi memoria no se la debo al psoe ni a la Ley que llega, sí, pero tarde y con más ruido que nueces.
Mucho menos a ese pp que no quiere recordar, aunque a Franco lo dejarían de recuerdo en todas las plazas.
Mi memoria es la de mi abuelo y el hermano que unos meses antes de la Guerra, en un mitin, se pronunció a favor de los trabajadores. Mi memoria es la de aquellas palabras que le costarían la vida.
Es la de mi tía, socialista de las de entonces, apresada por ello y exhibida en la iglesia, con la cabeza rapada, mientras el cura decía misa.
Mi memoria es la de aquella amiga de la familia a la que visité hace unos años y que ya muy anciana seguía recordando y contando cómo mataron a su marido y a su hermano.
Mi memoria es la de mi bisabuelo, cogido como rehén por los fascistas cuando tomaban el pueblo.
O la de su sobrina que hace cinco años encontró en una fosa común los restos de su padre fusilado y colocó una lápida con letras escribiendo los nombres de los muertos en un intento de dignidad. Mi memoria es la suya que siempre recordará esas letras, tan sólo unos días más tarde, arrancadas y tiradas por el suelo.
Mi memoria es la de aquellos vecinos y amigos de mi abuela que tuvieron que huir a Francia y que acabaron en un campo de concentración.
Es la de mi tío recordando lo que le contaba su madre sobre uno del pueblo. Uno que “decía” nombres al ejército fascista recién instalado y que a cambio recibía diez duros por denuncia.
Mi memoria es la de mi abuela contando cómo al caer la tarde fueron a buscar a su hermano, y cómo lo encontró unas horas más tarde en la cárcel, apaleado y tirado en el suelo. Mi memoria es la suya cuando recordaba que le fusilaron al amanecer, que sólo tenía veintiún años y que no encontraron nunca ni su cuerpo ni el de todos los que mataron ese mismo día con él.
Sí, mi memoria es la de todos ellos. Que tenían nombres y apellidos. Tenían padres, amigos, hijos, un vida. Y tenían esas caras de las fotografías que yo veía con mi abuela en grises y sepia.
En unos tiempos en los que muchos no sabían ni leer ni escribir, ellos tenían cierta cultura e inteligencia. Y las utilizaban para militar buscando pacíficamente justicias y libertades, consiguiendo por ejemplo indemnizaciones para trabajadores accidentados, pidiendo mejoras para los obreros de la fábrica del pueblo...
Por eso, a aquéllos que debo mi memoria, les persiguieron, encarcelaron, les obligaron a huir. Dejaron a sus familias con dolor y miedo para siempre. A bastantes de ellos, incluso, los mataron.
Y todo éso les pasó, como a tantos otros, a pesar de que nunca, jamás, habían hecho ningún daño a nadie.
Lo menos que se merecen es mi memoria.
22 comentarios:
Que no jueguen con el dolor. En cada casa hay una historia. La de mi abuelo fue tener que vivir con la vergüenza silenciosa de verse obligado a disfrutar de las ventajas de los vencedores cuendo en realidad militaba en el de los vencidos. El estallido de la guerra le sorprendió en Ceuta, junto con Melilla las primeras ciudades en caer en manos de los golpistas. Siendo socialista, tuvo que enrolarse en el Ejército de Franco. Le hirieron en la batalla del Ebro y, por maldades del destino, se convirtió en héroe de guerra, héroe del fascismo, cuando su corazón era republicano. Vivió 40 años avergonzado, sin poder replicar para no dar con sus huesos en una cárcel. Qué tristeza.
Saluditos
Muy bien dicho, parece que querer dar un ENTIERRO DIGNO a los asesinados por el fascismo es reabrir viejas heridas mientras que beatificar a "los mártires de la guerra civil" es justicia (que por cierto vaya declaraciones "lo mejor que haces es matarme, así pronto estaré con mi dios", si eso lo dice un musulmán ya nos estamos rasgando las vestiduras, si lo dice un "mártir" es fe...)
1 beso republicano.
No sé muy bien cuál sea el debate en España en estos momentos. He leído las apologías del franquismo que hace el PP última y constantemente.
Nuestras historias no difieren tanto querida Cristina. En tanto los pueblos no tengan memoria histórica y no se haga justicia, los asesinos andarán libres, sus hijos llegarán al poder, los desaparecidos seguirán desaparecidos, las víctimas seguirán sin una tumba.
Al menos como mexicana puedo sentirme muy orgullosa de uno solo de nuestros presidentes, que recibió con los brazos abiertos a miles de niños, mujeres y hombres que llegaban en barcos cruzando el Atlántico huyendo de la infamia y la violencia del franquismo.
Ay.
Pues sí, qué terrible la guerra y las vidas quebradas de aquellos que las han vivido. ojalá no nos toque nunca.
Voy a recomendarte un libro, El corazón helado, de Almudena Grandes.
Tiene mucho que ver con lo que cuentas. Es la historia de amor entre dos personajes cuyo pasado familiar, recuerdos de la guerra civil, se interpone entre ellos.
Precioso.
Gracias a todos por leer este post y gracias a los que habéis escrito un comentario y dejáis también vuestras ideas y sentimientos por aquí.
Cuquita, como tú dices, Lázaro Cárdenas abrió México a los españoles. Y no sólo éso: les dió ayudas económicas, lugares donde vivir, facilitó que tuvieran trabajo, no escatimó en educación para los hijos de aquellos exiliados, permitió que muchos intelectuales huidos entraran en las Universidades de México y siguieran allí desarrollando sus estudios, escritos, investigaciones.... Mientras tanto, en España, mediante embajadores, conseguía papeles, permisos y visados para republicanos en peligro.
Pero muchos españoles no quieren recordar y ni saben ni quieren saber, así que dudo que lo conozcan. ¡Qué pena y qué desagradecidos!
Craso, tu abuelo no tenía motivos para sentirse avergonzado. La guerra tuvo terribles y desgraciadas “bromas” como ésa.
Y otra cosa. Desde que empecé el blog quería escirbir un post sobre ésto, pero no me atrevía, no encontraba las palabras ni el tono (y no los he encontrado) y sabía que iba a resultar muy duro de escribir y quizás también de leer. Pero leí tu post del 23 de Octubre y supe que aunque mal, aunque torpemente, tenía que escribir ésto. Yo no sé escribir un libro, así que valga humildemente este post para salvar mi “deuda pendiente”. Tú me entiendes. Un beso.
Madre mia.
Realmente conmovedor.
Se olvidan de que se trata de la memoria de gente de verdad, gente que vivió, y sufrió injustificadamente.
Gracias por compartir tu memoria.
Un abrazo
Ellos se merecen tu memoria y la de todos nosotros que asistimos escandalizados a este juego político que se traen entre manos. Desde nuestras memorias recordemos para no olvidar jamás. precioso post. un beso
es cuestion de no olvidar para no repetir..... cuando se habla de olvido se renuevan los errores...
un beso enorme desde mi lejana galaxia
dios nos crea... y nosotros nos juntamos. me encanta que algunos estéis rescatando vuestra propia memoria histórica. parece que nuestra generación ha tenido que recoger el testigo de nuestros padres y abuelos, que tuvieron que permanecer muchos años callados, historias que sólo se contaban en casa.
mi abuela tenía miedo de hablar hasta después de muerto franco, por si acaso decía...
y mira...
me temo que vuelvo a tener problemas con el pc. va a ser algo más grave que un virus, MAS si cabe.
un abrazo.
Todos tenemos historias de nuestra Guerra Civil. Es cierto que esta Ley de la Memoria Histórica es triste y no soluciona muchas heridas. Pero, algo es algo, me duele mucho que partidos como el PP fallaron en la Ley de normalización homosexual, machacando a sus colegas homoxesuales, y fallan en esta Ley. Lo digo como lo siento, PANDILLA DE FACHAS DE MIERDA, se perdió una generación entera entre muertos y exiliados, los que quedaron eran críos y viejos para levantar un país.
Los republicanos, los rojos, como los denomiranon los FASCISTAS, eran demócratas, como los argentinos, como los chilenos, como los uruguayos, todos éllos desaparecidos.
Yo también tengo una historia de la Guerra Civil, no quiero que se les olvide, ni se les ningunee.
Todos éllos fueron, en parte, mi razón de existir.
POSITRON
Cristina:
Las personas sin voz también agradecerán que alguien tan honesto como tú no les deje caer en el olvido.
Un abrazo.
Mi respeto y admiracion a todos aquellos que en esos terribles días ofrendaron sus vidas para defender la libertad. Los que no se contentaron con el silencio... y que quede para "los informantes", la verguenza que pesara por siempre en sus conciencias.
"El furor de los traidores lo descarga su aviación, pero nada pueden bombas donde sobra corazón"
Gracias Cristina por recordar y por pemitirnos hacer ese viaje contigo a un pasado oscuro y luminoso a la vez.
Querida Cristina...
La memoria es un privilegio y una maldición, por partes iguales.
Tú viste lo que siento al respecto.
Un beso.
Cristina,
Qué alegría que volviste a escribir, ya me estaba yo temiendo que nos abandonaras "for good". Y el tema, efectivamente, es de esos de los que no hay manera de decir las cosas sin herir susceptibilidades. Sobre todo porque la realidad siempre es más compleja de lo que cada quien puede alcanzar a comprender. Donde hay humanos ahí hay complejidad, pero también donde hay humanos debe haber memoria... como sea, subjetiva, reinventada, tolerante, intolerante. Con el resultado de esa compleja memoria colectiva es como podemos devolvernos, como pueblo, la oportunidad de reivindicarnos en un presente que no es en lo absoluto de blancos y negros. Un abrazo,
Rafael Barceló Durazo
En el fondo, lo grave es que la memoria se convirtió en un tormento interminable para todas esas personas. Es cierto que también muchas personas que apoyaron el bando nacional fueron asesinadas y ajusticiadas siendo inocentes... pero el régimen se encargó de hacer de ellos héroes y mártires, de exibir sus nombres como dioses en las paredes de las iglesias y en las plazas de los pueblos. Sin embargo, a estos otros, no sólo se les relegó el futuro más cruel (el olvido) sino que se intentó destruír la memoria de sus seres queridos haciendo que tuvieran que callar y aguantarse, y hasta sentirse avergonzados frente a gran parte de la sociedad por ser familia de quines eran, mientras otros hacían del mismo dolor monumentos y gestos de soberbia... Ese es el problema, cristina, que no se ha hecho aún justicia de esa situación y de la de los que tuvieron que pagar de la misma forma, ya una vez terminada la guerra, por pensar de una determinada forma... Es absolutamente frívolo decir 8como dicen ahora algunos) que la ley de la memoria histórica es reabrir heridas... ¿reabrir heridas de quien??? ¿de los que las pudieron cerrar nada más acabada la guerra a costa de que las heridas de los otros nunca se pudieran cerrar???? Decir que la ley reabre heridas es en realidad mostrar un absoluto desprecio por los que aún las mantienen abiertas porque nunca las pudieron cerrar, porque tras la dictadura, ese tema se pactó no tocarlo a cambio de otras concesiones hacia el nuevo modelo de estado... Como siempre, la derecha española, prepotente y demagógica...
un beso, emocionado
yo no tengo memoria... por suerte
Un pueblo que no recuerda su historia es un pueblo condenado a repetirla.
hola soy nueva por aqui, estuve checando tu blog y esta genial, sere tu nueva fan jeje, llegue hasta tu blog por cierto cosmonauta, muy padre tu blog, muy buena memoria, bien dicho, te seguire leyendo ten
suertecita, saludos desde el tropico hundido
Llevo mucho leyéndote, me pareces tan profunda que me da miedo escribirte algo, pero ahora me has tocado muy hondo, muchas historias que he oído desde pequeña. Sólo pide que se olvide áquel que quiere que se olvide su pecado. -nuestros mayores vivieron la peor de las guerras, una guerra civil. Los míos en un pueblo pequeño, mayor dolor aún. Mi familia no olvida, tampoco odia, mejor recordar para no repetir errores.De sus historias he aprendido tanto...
Sí, recordamos, por aquellos que sufrieron. Para que no se repita. Gracias por no olvidar a la gente de bien, del lado que estuvieran, por aquellos que se daban cuenta de la locura que les toco vivir, la memoria histórica es para ellos.
Gracias
Craso,
ya te dije, tu abuelo no debería haberse sentido avergonzado por lo que le pasó. A muchos les ocurrió algo parecido. Muchos, simplemente, no pudieron hacer nada. Cualquier actuación les hubiera supuesto, como tú bien dices, la cárcel o algo peor.
Caronte,
tú lo has dicho, se trata, simplemente, de un poquito de dignidad.
Cuquita,
escribiste en tu blog que sí que se había reconocido la figura de Lázaro Cárdenas por parte de los españoles en México. Desgraciadamente si preguntaras ahora, en España, prácticamente nadie sabría quién es. Lo peor es que a nadie le importaría no saberlo.
George,
sí, ojalá no nos toque nunca.
Ben,
un beso también para tí, sí, hasta el otro lado del mundo.
Prometeo,
sí, es gente de verdad. Cada persona de la que hablo existió y su historia es la que cuento.
Chicodelachaquetaazul,
yo también me escandalizo de lo que hacen los políticos. Mucho, en muchos temas y en éste en concreto, también.
Dark Angel,
besos también para tí hasta tu lejana galaxia.
Senses,
sí, nos juntamos. Y sí, mi abuela me contaba lo que ni a sus propios hijos contó. Eran otros tiempos y el miedo era profundo. Tienes toda la razón, creo que somos los que hemos recogido el testigo.
Positrón,
tienes mucha razón. En muchos países como los que nombras se hizo algo parecido: derrocar a un gobierno democrático con un golpe de estado, con represión, guerra, asesinatos, cárceles, desaparecidos. No, que nadie se atreva a ningunear a las víctimas de semejantes barbaries.
Dalia,
honestidad la que tuvieron aquéllos de los que hablo. Ser honesto en tiempos cómodos es fácil. Lo difícil es serlo en las circunstancias en las que ellos lo fueron, cuando lo que está en juego es la vida.
Rosadefuego,
tú lo has dicho, es un pasado oscuro, pero sí, también muy luminoso.
Miguel Cane,
no creo que la memoria sea una maldición, no si me sirve para honrar a aquéllos que fueron tratados como perros.
Rafael,
mi intención no es herir susceptibilidades, mi intención es hablar de quién no pudo decir nada. Hablo de mi memoria, de mi familia...y todo lo que digo es verdad. El que por algo así se sienta herido quizás es que no tiene la conciencia muy limpia. En cuanto al presente, afortunadamente, no tiene nada que ver con aquél pasado del 36.
Vulcano,
he pensado miles de veces lo que tú escribes: “¿reabrir heridas de quien??? ¿de los que las pudieron cerrar nada más acabada la guerra a costa de que las heridas de los otros nunca se pudieran cerrar????”. Un beso para tí también, sí, emocionado.
Otravezaviajaralolvido,
dices que no tienes memoria, ¿qué eres? ¿un pez? (para no tener memoria escribes muchos blogs muy chulos)
Caminante,
este pueblo, ¿encontrará alguna vez el camino? ya sabes, ése camino que ha de guiar los pasos...
Diana,
el que visites mi blog me da la oportunidad de conocer el tuyo. Gracias por venir y saludos hasta Villahermosa.
Primor,
sí, en todos los bandos hubo historias y gente de mal y gente de bien, es cierto. Los míos creo que ha quedado claro dónde estaban y como he escrito en el post, nunca, jamás, hicieron ningún daño a nadie. Sí, definitivamente eran gente de bien. Vuelve por aquí siempre que quieras. Y si te apetece, deja un comentario, será para mí un placer leerte.
Besos a todos.
GRACIAS.
Nuestra memoria... está en nuestros genes... en nuestra historia... desdichado aquel que vive solo en el ahora... por que como bien dijo Octavio Paz... Todos los siglos son este presente... y nosotros estamos en el...
Un fuerte abrazo...
Mariluz.
Qué le puedo decir? La memoria es, en ocasiones, una maldición, como ya lo platicó Miguel. Pero también es una bendición. Sobre todo, si a pesar del dolor, del coraje, de la tristeza impotente de los recuerdos, se rinde un homenaje a los que nos precedieron, a nosotros, a TODOS los Hombres. Porque aquéllos que mencionas (y que no se olvidan, por lo menos, en nuestros genes) hicieron que nosotros tengamos el honor de estar aquí. A pesar de sus miedos, de su injusto fin, de su súbita ausencia... tienen más presencia (y la tendrán) que los que se diluyen en la vergüenza, en el anonimato, en la cobardía de las traiciones, llámense Franco, Goering, Bruto, Efialtes, Bustamante, Santa Anna.
La intolerancia (religiosa, ideológica, ignorante) también tuvo su parte. Recuerdo a un amigo de la familia, que perdió a sus compañeros que fueron a escaar una montaña en Puebla, México. Al quedarse en un pueblo cercano (San Miguel Canoa) a pasar la noche, el párroco del lugar los tachó de "comunistas" (era 1968), e incitó al pueblo en contra de ellos, que eran estudiantes universitarios (gran pecado!). Al final, varios de ellos y los habitantes de la casa donde se alojaron fueron linchados por la multitud enardecida.
En fin. Todavía queda mucho que hacer en esta Tierra. Solamente NO OLVIDEMOS. Nosotros, TODOS, somos la Historia.
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